jueves, 8 de septiembre de 2011

EN LA SILLA DE RUEDAS ¡SIÉNTATE BIEN!

No se si por trabajar en geriatría, o sólo por ser fisioterapeuta, o sanitaria en general, el caso es que veo muchas sillas de ruedas. No sólo en la residencia, sino por la calle, los centros comerciales, paseos peatonales, etc. Algunas son autopropulsadas o otras no, manuales o eléctricas, deportivas, infantiles, adaptadas, etc.
Pero en todos los casos me pregunto ¿Quién asesora sobre la silla de ruedas?¿Es sólo el precio?¿el color?¿las dimensiones de las puertas de casa o del ascensor? Que de todo he visto yo.
Me parece a mi que muchas veces se olvida la unidad de medida principal: el usuario. Sus características son las primeras que han de orientar a la hora de elegir un modelo. Si, después vienen las otras consideraciones que no digo yo que no. Pero, en lo posible, debe primar el que va a pasar más horas en la susodicha silla.
Así las cosas ¿Sabemos que talla elegir? Si, si, las sillas tienen tallas, o distintas medidas. A modo orientativo, podemos tener estos puntos bien presentes:

Asiento demasiado ancho hace perder la simetría de la posición y si es muy estrecho aumentan las presiones. Igual que si es corto, pues toda la presión recae en las nalgas. Si es muy largo, presiona sobre la zona posterior de las rodillas y estimula que el usuario resbale hacia delante. Demasiado blandito hace que se hunda y los muslos y las rodillas se empujen y presionen. Por tanto, el asiento ha de ser firme para regular las presiones, es mejor que -estando bien sentado y pegado al respaldo- exista una distancia con el hueco de la rodilla de dos dedos. Así mismo, la media de ancho se puede calcular colocando a los lados del usuario dos libros y midiendo esa distancia, que será el ancho del usuario sentado. Dejemos un par de centímetros por cada lado.

Respaldo del asiento  también es un dato a valorar. El ángulo más eficiente para las actividades diarias es el de 90º entre muslos y tronco. Un respaldo anatómico nos lo puede proporcionar, pues se adapta al contorno de nuestra espalda. Su altura debe cubrir toda la región lumbar. Después variará según el usuario: En lesionados medulares más altos, respaldos más altos. Mejor si está ligeramente inclinado hacia atrás, para que la fuerza de gravedad caiga sobre el pecho y ayude a mantener la postura estable.

Reposapies ayuda a mantener el ángulo ya comentado de la cadera, además de dar más comodidad si mantiene también una flexión de 90º en rodillas y tobillos. Por tanto, los pies debe apoyarse completamente en ellos. Si están bajos, resbalarán para apoyarse y perderán la postura de rodillas, cadera y espalda. si están muy altos aumentará la presión en las nalgas.

Reposabrazos  No sólo son buenos para los brazos, también para el cuello. Una buena altura es aquella que permite que descanse el antebrazo, con el codo a 90º. Muy altos prococan dolores en cuello y hombros por forzar la postura de estos últimos. Si están muy bajos, el usuario tenderá a dejarse caer, para utilizarlos.

sábado, 30 de julio de 2011

USUARIO ENTRE DOS FUEGOS

De todos es sabido, y sufrido, que cuando dos estamentos profesionales trabajan juntos, con un mismo cliente y/u objetivo, los limites entre las atribuciones puede ser algo ambiguo o borroso. El "¿A quién le toca hacer eso?" Genera más de un problema - y de dos -. Pudiendo llegar a instancias superiores temas realmente absurdos. Sobretodo si nos referimos a tareas rutinarias, sin brillo y esplendor, pero necesarias.
Considero esto una falta total de profesionalidad, de ética, de pundonor tanto con respecto a la profesión, a nosotros mismos y al usuario.
¿Cómo podemos hacerle pagar al paciente los platos rotos de las desavenencias? 
Al grito de "Eso es tarea tuya" emitido por las dos partes, ambas dejan de hacerlo. Ala, pues no se hace y tan felices ¿El paciente?¡Que le den!
Esa es la triste historia de muchas instituciones. Nos morimos antes que ceder. Antes que hacer una cosa si posiblemente no es nuestra. Primero que me lo demuestren -o me obliguen por escrito- y después ya lo haré. 
¿No sería más fácil hacer las cosas de otra manera? Realmente no cuesta tanto. Sólo tenemos que empezar por dejar de ser tan negativos y pasivos. O, por lo menos dejar que, los que lo intentan, lo intenten sin tener nuestra negatividad arrastrándose detrás de ellos.
Si no vas a ayudar, calla y quítate.

lunes, 18 de julio de 2011

APARECE FISIOTERAPEUTA PERDIDA, ENTRE 6000 CAMPUSEROS.

Este año, y un poco de rebote, he aparecido por la campus party. Con mi humilde mac bajo el brazo. Si, si, será mucho Mac, pero lo que allí vi... Fue impresionante. Que si una persona con cuatro pantallas, dos teclados, un joy-stick, hasta pedales. Otro con tres pantallas para él solito, más grandes que los cuadros de El Prado. Otro que lo tenía tuneado de rascacielos, etc.
Aunque tras conseguir cerrar la boca, me ubiqué en el rinconcito adecuado. Escenario de creatividad. Y, aunque no se habló ni una palabra de medicina, sanidad, fisioterapia o tratamientos, aprendí una barbaridad. Tanto que hasta he olvidado parte.
Es interesante, muy recomendable, salir de nuestro ámbito y ver qué hacen los demás. Aprender yéndonos a su campo, a su terreno. Arremangarnos y acercarnos como aprendices que somos. Descubrir su mundo y ver cuánto nos puede ayudar.
Porque está muy bien que, entre nosotros nos pasemos información. Páginas, herramientas, trucos, que nos ayudan a realizar nuestro proyecto. Todo lo que sabemos está a disposición de enfermeros, fisioterapeutas, médicos, terapeutas ocupacionales, para que nuestro blog sea estupendo. Para que tanto colegas, como pacientes vean en él utilidad.
"Traficamos" con url de montaje de vídeos, programitas para incrustar nosequécosa en nuestra página. Nos invitamos a las nuevas redes y nos convocamos a debates tuiteados.
Todo eso está muy bien. Es genial. Yo he descubierto un nuevo mundo de color. Encontré sanitarios que se mezclan, que hablan, que desarrollan proyectos y se apoyan mutuamente. Encontré un colectivo que hace lo que yo quiero hacer.

Pero también me ha venido muy bien pasear entre gente que habla de eso, porque vive, trabaja y come de eso. Tanto si se aplica en sanidad, como en educación o en venta de tornillos. Porque, aunque yo quiera utilizar eso, sus conocimientos, su medio, son ellos los que saben de verdad. Son ellos los que van siempre un paso por delante. Y son los que pueden entender qué quiero y cómo me pueden ayudar.
Ahora tengo la cabeza llena de "Eso lo quiero hacer yo", tengo mi Timeline de twitter con nombres nuevos de los que quiero aprender y tengo muchas ganas de volver a la campus party.

domingo, 3 de julio de 2011

VEINTE AÑOS Y UN DIA

De casualidad, el viernes 1 de Julio, entre paciente y paciente, me di cuenta del aniversario. E iba a pasar sin pena ni gloria. 
Un día cómo ese, en 1991, pasé mi primer día de trabajo en el Hospital 12 de Octubre. Y parece que fue ayer ¡Dios mío! Y es que así lo recuerdo. 
Los compañeros y los pacientes. El local, mi taquilla y el miedo a meter la pata. Porque lo que hacía sin problemas una semana antes -siempre había un fisio de los de verdad respaldándome-, se volvió un mundo de responsabilidad profesional. Miraba por encima del hombro y sabía que ya no había nadie. Sólo servidora y sus insuficientes conocimientos.

Recuerdo al chico que tenía un halo cervical -con su petito blanco y sus cuatro antenas que fijaban la corona a su cabeza-, los dos brazos escayolados y un fijador externo en una de sus piernas... Y más largo que un día sin pan. Recuerdo hacerle caminar con un andador de apoyo axilar ¿Os imaginais la estampa? Y recuerdo el sonrojo con el que lo hice, porque se puso a cantar a voces la canción de los Fraggle.
Eso si, al día siguiente yo le hacía los coros. Que la vergüenza y el corte no sirven para arreglar gente.

Ya pasaron los primeros veinte años. Sigo cantando y bailando con mis pacientes. Sigo recordando música de los ochenta y echando unas risas con todos mis pacientes. Sigo teniendo la misma visión de mi profesión. Sigo pensando que apenas tengo conocimientos, por muchos postgrados hechos y muchos libros leidos.

Y me alegra, echar la vista atrás y ver tanta gente a la que he ayudado, alguna que no tanto (estos no me alegran, los asumo). Tengo entre ellos sagas familiares completas. Tengo un montón de buenos recuerdos. Tengo lo que no imaginé que tendría: veinte años y un día de experiencia como fisioterapeuta de a pie de calle, de familia, de barrio.

Creo que me merezco un cambio, me debo un cambio. O se lo debo a ellos. Igual de próximo e interesante. Pero necesario.

No se si esto es un tango o una canción infantil. O ambas cosas.

miércoles, 15 de junio de 2011

JUNTARSE Y HABLAR

II Congreso de la blogosfera sanitaria
No sólo de sesudos congresos vive el sanitario. De esos que no puedes parpadear para empaparte del conocimiento profundo de técnicas, patologías y demás.
Poco a poco van surgiendo congresos de gente inquieta. No sólo fisioterapeutas, o médicos, o ingenieros, o pacientes. No. Todavía mejor. Todos juntos y revueltos.
Porque lo que une es un tema que a todos nos afecta, a todos nos interesa.
Las nuevas tecnologías, cómo hacerlas nuestras -de todos-, como utilizarlas en el beneficio de todos. Sin faltar ninguno. Incluso en beneficio de los que nos miran con ironía, perplejidad e incluso incredulidad.
Si, las nuevas tecnologías están aquí para quedarse. Y nos brindan nuevas experiencias y posibilidades.
En nuestras manos está que sepamos aprovecharnos y, entre todos, mejorarlas.
Nos vemos por la Blogosfera.

miércoles, 1 de junio de 2011

UNA ENFERMEDAD LLAMADA CUMPLIR AÑOS

Hace más de una docena de años que trabajo en una residencia de mayores. Y siempre recordaré una anécdota con la que me topé, preparando una charla.
Un doctor pasaba consulta, cuando se encontró frente a un paciente mayor.
- Mire doctor -le refirió el hombre-, hace unos días que esta rodilla me duele cuando camino - y acompañó sus palabras con unos toques en la rodilla derecha-.
El doctor con una sonrisa le miró y preguntó:
- ¿Cuántos años tiene usted?.
- 102 años.
- Bueno, a su edad es normal ¿Qué podemos esperar?
- Pues esta rodilla - y se dio un golpecito en la izquierda-, también tiene 102 años y no me duele.

Y es verdad que muchos veces, respondemos de manera condescendiente a los mayores, para explicar sus problemas de salud.
Y  también es verdad que corremos el riesgo de justificar todos los problemas  que presenta, con la socorrida solución de que todo es por la edad. Y todos sabemos que eso no siempre es cierto.
Como no es bueno, dar esa frustrante respuesta.