viernes, 15 de mayo de 2015

"Las mujeres se pisan para progresar" Ese mito

Hace muchos años, una amiga me decía que prefería trabajar con hombres. Su razonamiento: que que las mujeres eran malas compañeras, que nos hacíamos la zancadilla, que nos pisábamos para "trepar".

Creo que le gano por goleada, en eso de trabajar con mujeres. Siempre me he desenvuelto en ambientes laborales mayoritariamente femeninos. Y no puedo estar más en desacuerdo.

Lo que yo he visto son equipos colaboradores. Y personas torcidas.

Nos han inculcado la desconfianza frente a otras mujeres. Que si no te fíes, que si no te va a facilitar ayuda, ni contactos, ni medios. Que todas tenemos un juego de puñales (seguramente comprado en "La tienda en casa").

Creo que ha sido más un bulo. O fruto de la mala educación recibida. Y, si pienso mal, una idea que busca el "divide y vencerás".

Pues no, señores. Quiero llevarles la contraría. Me muevo, potencio y estimulo la cooperación, la relación, el trabajo conjunto de las mujeres. 

Seguro que más de uno/a dirá "¿No estás discriminando a los hombres?". Pues no. No caigamos en esa trampa. Las mujeres, en el mundo, juegan con menos equitación, más solas y con más dificultades. ¿Cuántas mujeres tienen una empresa?¿Cuántas están en las juntas directivas?¿Cuántas son ministras o presidentas?

No es lógico. Somos la mitad de la población mundial -miles arriba o abajo-. Y casi no pintamos una mona. 

No hablo de promocionar a una mujer que no está preparada. Si no de potenciar a las que son buenas. A todas las mujeres que están preparadas. Facilitar el juego en completa igualdad. Que no sea "normal" hablar del estado civil, la familia y el modelito, si hablamos de una mujer. Y de éxitos profesionales, deportes y estudios, si es de un hombre.

Que no se pregunte a una mujer "Si le merece la pena renunciar a la familia, los hijos..." Y ni se lo planteen si es un hombre el entrevistado.

Porque sólo a través de la igualdad, los hombres también conseguirán derechos como el de la paternidad, el cuidado de los hijos. Y todo aquello que incumbe a hombres y mujeres por igual.



miércoles, 22 de abril de 2015

EL FISIOTERAPEUTA O LA RADIOGRAFÍA

Hoy leía en facebook, la rabia que sentía mi compañero Lorenzo por la actitud de un médico, ante una paciente que compartían. En resumen, la paciente primero fue a Lorenzo. Él hizo una evaluación, testó, descartó red flags, trató y mejoró a la paciente. Peeero el doctor prefirió desoir la buena evolución de la paciente y la instó a dejar el tratamiento hasta ver una radiografía. Resalto que no le dijo que al hacer nosequé maniobra saltaran todas las alarmas. No. Había que esperar a la todopoderosa radiografía.

Es una situación que se da con demasiada frecuencia. Todo fisioterapeuta que lleve unos pocos años en el ejercicio de su profesión -da igual que sea en un organismo público o en el privado- ha escuchado de sus pacientes historias parecidas. O ha visto como un tratamiento se quedaba colgado por el comentario alarmista de un médico.

Me gustaría aclarar, VOLVER a aclarar, que si que entre los fisioterapeutas hay cenutrios, aprovechados, brutos, ignorantes, etc. PERO, como sucede entre todas las profesiones sanitarias restantes y oficiales que conviven en el territorio español.

Y COMO EN TODAS LAS PROFESIONES SANITARIAS, también hay excelentes profesionales. También tenemos carrera universitaria, tenemos una responsabilidad profesional sobre nuestros actos -que no nos quita ningún médico que nos proteja-. Que valoramos antes de tratar, que exploramos, que hemos derivado cuando no sabíamos o teníamos dudas sobre poner la mano encima.

El desconocimiento profundo que llegan a manifestar algunos médicos es preocupante. Si no llega a rozar el más puro catetismo.  Si no sabes qué profesional de la fisioterapia va a tocar a tu paciente, si te preocupa, busca información, actualízate. Pero no denostes a todo un colectivo por extraños cuentos de miedo que rondan tu cabeza.

Es más fácil que no hagamos gran cosa por nuestros pacientes, antes que los fastidiemos y les destrocemos la vida. ¿Se puede decir lo mismo de todos los actos médicos? Pero aún así, nunca le digo a un paciente "No, no vaya al médico especialista, no sea que le vaya a envenenar con tanta pastilla. O le meta en quirófano sin medir las posibles consecuencias".

Tenemos que hacer un esfuerzo por dar a conocer lo que hacemos. Pero también hay que tener una mínima intención por conocer a los otros actores de la sanidad. Acercarnos con respeto y conocernos. A fin de cuentas, el tratamiento fisioterápico es otra arma a disposición del médico para tratar a su paciente. 

Me pregunto si no sería posible que, a lo largo de todos los años que dura la carrera de medicina -sin contar el MIR-, algún fisioterapeuta pudiera contar con una hora para hacer una presentación de la profesión. Destruir mitos y contar la realidad. 

Me he encontrado con alumnos de la ESO que saben más de mi profesión que algunos colegas sanitarios.



Todo por el bien de nuestros pacientes.



lunes, 30 de marzo de 2015

El ministro fisioterapeuta

Nada, nada, podéis volver a cerrar la boca. Que yo sepa, ninguno de nuestros ministros es fisioterapeuta. Ni entre los ministros, ni entre los secretarios generales, ni directores, ni gerentes, ni administradores, etc.

Somos y queremos tanto nuestra independencia que, a este paso, vamos a quedarnos solos en una isla. Vale, no tanto. Ha sido una pequeña licencia. 

Pero si que aspiramos a ser nuestros jefes (montando nuestras consultas), a recetar nuestras cositas (aquello que se determine que son nuestras cositas) y a que nadie nos diga qué tenemos que tratar y cómo (que no haya mediadores en la prestación de nuestros cuidados). Cosas así que están bien, no digo que no. Hombre por favor. Que no me parece mal, que no vengo aquí a hablar de estos libros.

Pero es que después lloramos. Yo la primera. Que si no cuentan con nosotros, que si no crean plazas, que si no salimos en las guías clínicas. O salimos sólo de refilón en las carteras de servicio más estupendas.

Nosotros, que nos queremos tanto, sabemos que valemos un potosí. Igual ayudamos en geriatría, que en las unidades de Ictus. Damos la talla luchando contra el linfedema y somos de los imprescindibles para ayudar a los niños con problemas. Sabemos que tenemos mucho que aportar en unidades de cuidados intensivos, en las distintas cirugías, en paliativos, en los cuidados domiciliarios y en mil sitios más.

Pero más allá de nosotros y cuatro más, todo ese potencial se diluye en el más absoluto desconocimiento. Casi nadie (pensar en toooooodo el mundo sanitario) sabe más allá de cuatro cosas. Eso ya lo hemos dicho un millón de veces.

Debemos tomar el toro por los cuernos. Entre tanto fisio debe existir un grupo que se "infiltre" en el organigrama político. Y que, al hacerlo, no pierda su esencia profesional.

Que nos ponga en los papeles y en las reivindicaciones. En los números y en los proyectos. Que nos abra la puerta desde dentro. Ya, el resto, nos encargaremos después de dar brillo a esa opción o "cagarla" como tantos otros grupos profesionales.

Tenemos que estar dentro, no sólo en el colegio profesional de turno. Sino también necesitamos hacernos presentes en los sindicatos, las fundaciones, las organizaciones, las instancias públicas, las direcciones de las empresas privadas, etc.

Hay que dar ese paso al frente. Estar en el verdadero origen, en el despacho donde se gestan las cosas. Ahí tiene que haber un fisioterapeuta.




domingo, 8 de febrero de 2015

Son cosas de la edad





Hace un rato, me contaba una amiga que su padre no es el mismo. Ahora corre que se las pela, sube cuestas, duerme menos, está más activo. Una joyita vamos. Y eso que va para mayorzote. Porque lo de rejuvenecer sólo pasa en algunas películas y obras de teatro.

¿Qué le ha pasado al padre de mi amiga? Pues que le han puesto un marcapasos. Y todo lo que era pensar " Ya voy viejo" era una automentira. Apoyada por el "ya vas mayor" y el "¿qué esperas? viene con los años".

Cada vez más cansado, cada vez más horas de siesta y más tardes de tele. Poco a poco se fue recortando él, justificandose. Cada noche daba la razón a los que decían que son cosas de la edad y que hay que resignarse.
...

Pues no. No señores. La vida de los mayores no es enfermedad. No es un montón de contínuos y bruscos recortes. Hay que escuchar al cuerpo y hacer las pruebas necesarias. No regateemos en la consulta, ni zanjemos nuestro trabajo con ellos. No perdamos la perspectiva. Tiene derecho a un buen diagnóstico y una buen tratamiento. 

Recordar: envejecer no es una enfermedad.

martes, 27 de enero de 2015

Con muletas y a lo loco

 Anoche, a las once de la noche, nos dieron el alta a la abuela. A una de las abuelas de la residencia. Tras ser intervenida por una fractura de cadera. Me pasé por la consulta del doctor, para empaparme de la información del informe de alta.

Os pongo en antecedentes. Tiene noventa y cuatro años, apenas camina y si lo hace es con andador o una persona (bueno vale, con el andador también necesita una persona que la supervise y obligarla a que lo use correctamente -no le gusta-), deterioro cognitivo moderado, Alzheimer, hipoacusia, dependiente para todas las ABVD, ya está operada de la otra cadera, insuficiencia cardíaca congestiva y fibrilación auricular.

Secundariamente tanto a la fractura, como a la intervención y el tipo de osteosíntesis, las recomendaciones al alta indican:

(Entre otros aspectos de cuidados y medicación)
Se permite levantar y sedestación, pero SIN APOYO de la extremidad intervenida. Si deambulación, con 2 muletas.

¿DE VERDAD? Ha estado casi diez días en el hospital y me dices que si camina, lo haga sin apoyar un pie y con dos muletas. Con Alzheimer, más de noventa años, camina poco y con ayuda y necesita asistencia para todas las ABVD. Acude desde de una residencia y vuelve a ella. 

Creo que es un poco... Bah, digamos extraño. Porque, la imagen global de la abuela, si te paras a ir más allá del tornillo-placa deslizante, ya te hace tirar las muletas y la marcha a la pata coja por la ventana.

Y no estoy hablando de las recomendaciones al alta de los cuidados de enfermería, que se ve que es un listado genérico, sin posibilidad de añadir o eliminar ítems. Hablo de la parte "creativa" del informe. En la que sólo los apartados están predeterminados por el programa de historia clínica del hospital de turno.

Así, no me extraña que las familias vengan con las muletas bajo el brazo, preguntando cuándo le vamos a poner de pie. Porque después está lo que entiende la familia, lo que ha dicho el doctor, lo que creen que ha dicho, lo que entienden de eso que creen que ha dicho...




lunes, 8 de diciembre de 2014

La medicina no funciona en casos de osteoporosis

Así, tal cual lo leéis. No sirve. ¿Qué pasa? ¿Miento? No, no creo. Trabajo en una residencia. y los que tenían osteoporosis hace diez años, siguen con osteoporosis -y los que no, es por que ya no están-. Y mira que toman cosas. Pero nada vale.

¿Cómo? ¿Que no puedo generalizar? ¿Que habría que determinar de qué medicamentos hablamos?¿De qué rango de descalcificación hablamos?¿De qué otros problemas tiene el paciente? ¿Que hay medicación que si funciona? ¿Que es útil? ¿Que frena no-se-qué?¿Que aumenta la absorción de no-se-cuantos?

Que no hombre, que no hay medicamento útil. Y si me apuras, el médico tampoco soluciona.

¿Alguno ya está poniendo el grito en el cielo? ¡Pues que se chinche!

Porque así me siento yo, cada vez que leo las mismas frases, pero aplicadas a la fisioterapia ¡Toma ya! Mi diplomatura, mis cursos, mis Masters  años de formación tirados al cubo de la basura. Mejor lo dejo y pongo una chocolatería.

A mí me gustaría saber, cuando dicen "la fisioterapia no es efectiva, no vale, no sirve..." ¿A qué fisioterapia nos referimos? ¿Qué beneficios buscamos? Hablamos de electroterapia, terapia manual, terapia en el agua, terapia neurológica ¿?

Es más, si hablamos de terapia manual, por poner un ejemplo ¿Qué no funciona? ¿El masaje?¿La movilización pasiva?¿La activa?¿Los ejercicios de propiocepción? ¿FNP? ¿Control postural? ¿Potenciación muscular?¿Las manipulaciones? Por poner un ejemplo.

Y si hemos llegado a ser tan concretos como para decir que los ejercicios de propiocepción no son efectivos, pregunto ¿No son efectivos para qué? ¿Para quién? Porque si vamos buscando que se suelde antes una fractura osteoporótica, yo también voto porque no vale.

Puede sencillamente que pase alguna de las siguientes circunstancias:

  • Realmente no vale nada de nada.
  • Que la técnica evaluada no sirva para esa patología, por ser obsoleta.
  • Que no esté indicada para ese perfil de usuario.
  • Que sirva para un objetivo que no coincide con el médico.
  • Que se indique fisioterapia, de manera adecuada, pero la técnica o el objetivo equivocado.
  • Que si nos leyéramos más allá del abstact de los artículos, averiguáramos que de lo que habla, no es de lo que buscamos o de lo que se hace en la actualidad,  o que no hay suficientes pacientes...

A los fisioterapeutas nos queda mucho por andar. Nos queda ser referentes para otros colectivos profesionales. Que puedan localizarnos y preguntarnos "¿Puedes hacer algo por mi paciente?".