Mostrando entradas con la etiqueta prevención. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prevención. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de noviembre de 2014

Te vas a desgastar de tanto lavarte

A vueltas, últimamente, con las enfermedades que transmitimos, nos transmiten, se transmiten y múltiples tiempos verbales y personas, nunca debemos cansarnos de prevenir. De prevenir males mayores.

Un gran vehiculizador de los contagios, es el propio sanitario, que va y viene de un paciente a otro. Como todos tenemos ya claro, gracias a nuestro amigo el ébola, la seguridad 0 no existe en nuestro mundo.

Y los fisioterapeutas no somos ajenos a ese riesgo. No sólo por el ébola. A lo largo de la jornada, nos movemos de persona a persona, de paciente a paciente, de planta en planta. Subimos, bajamos, recibimos en la consulta.

Los pacientes se visten y desvisten, les tocamos, les enseñamos ejercicios respiratorios, manejamos curas, sondas, etc.

Nunca debemos olvidar que, por muy sanos que parezcan, la higiene es lo primero. Prevenir ser puente entre pacientes es vital, para disminuir las posibilidades de contagio.

Ya se que nos lavamos las manos doscientas o trescientas veces al día. Pero bueno es recordar que de un paciente a otro, las manos si importan.



miércoles, 19 de octubre de 2011

MASTECTOMIA Y FISIOTERAPIA

Hoy es el día mundial del cáncer de mama.

Todas debemos hacer un seguimiento, una autoexploración que no todas sabemos hacer. Pues va siendo hora de ponernos las pilas. En el enlace podemos aprender cómo hacerlo y la metodología a seguir.
La realidad del cáncer de mama es que, un altísimo porcentaje, se cura. Que la vida sigue. Con sus revisiones, con sus espadas de Damocles cada 3, 6, 12 meses. Pero sigue.

Y ¿Qué puede aportar la fisioterapia? Pues mucho. Y no todos los profesionales lo saben. Algo que tiene que cambiar. Pues el desconocimiento hace que nuestras pacientes no se beneficien de ella.
Tras la cirugía, independientemente del tipo de intervención que se haya realizado, la fisioterapia ha de ser un tratamiento precoz.
No ya por el tratamiento de la cicatriz, para evitar adherencias, acelerar el proceso, etc. También existe un trabajo de educación y seguimiento. Existen ejercicios específicos para recuperar la funcionalidad, para evitar la pérdida de movilidad. Ejercicios respiratorios y para el brazo.

Los ejercicios respiratorios, diafragmáticos, costales bajos y costales altos, no sólo buscan recuperar capacidad respiratoria. También consiguen mejorar la postura, relajar e influir en la movilidad de cuello y hombro.

Los ejercicios de movilidad del brazo, tampoco son exclusivamente para recuperar la movilidad. También previenen la aparición del linfedema.
Principalmente, son ejercicios progresivos y lentos, que se pueden realizar sentadas:
  • Flexionar el hombro, abriendo y cerrando la mano (como si bombeáramos) y bajarlo de nuevo.
  • Separar el brazo del cuerpo (sin elevar el hombro, ni inclinar el tronco), abriendo y cerrando la mano.
  • Frente a una mesa, con un paño en la mano, alejar la mano resbalando por la mesa.
  • De lado a la mesa, realizar barridos hacia delante y detrás.
Son unos pocos, con los que iniciar el tratamiento. Y esto ha de realizarse en el mismo hospital, tras la intervención, antes del alta. Actuar precozmente es clave para prevenir.

Pero al irse de alta, el fisioterapeuta ha de hacer un seguimiento. Ir cambiando los ejercicios a realizar en el domicilio, aconsejar una frecuencia lógica (2-3 veces al día, todos los días y unos 30 minutos por sesión), corregir dudas de ejecución y realizar mediciones.

Si hay que medir periódicamente. Para descubrir precozmente la aparición de un aumento de volumen en el brazo afectado. Y así iniciar el drenaje linfático manual y demás medidas terapéuticas lo antes posible.

Ahora, levantar la vista del ordenador y mover el cuello y los hombros, no vayais a tener una contractura.

lunes, 17 de octubre de 2011

CÁPSULAS DE EJERCICIO CONTRA LAS MIGRAÑAS

El ejercicio regular es tan eficaz como algunos medicamentos, para luchar contra las migrañas. Esto se desprende de un estudio realizado por investigadores de la Academia Sahlgrenska, en la Universidad de Gothenburg (Suecia).

En este estudio, publicado en Cephalalgia, por Emma Varkey -coautora-, se comparó el efecto del topiramato, los ejercicios de relajación y el ejercicio en si (40 minutos/ 3 días a la semana), sobre la intensidad y frecuencia de las migrañas.
El resultado, en los tres grupos, fue similar: En todos, los episodios de migraña habían disminuido.

Podemos decir, por tanto, que el ejercicio no sólo disminuye los episodios de migraña, sino que también ayuda a eliminar medicación de la dieta de la persona que las sufre.

Suena genial. Y todos sabemos una lista interminable de beneficios que se suman a los dos expuestos más arriba. Ahora bien, cómo conseguir que la persona en si, se ponga manos a la obra.
No sólo es necesario dar datos contrastados. Con esa información debemos hacer que la idea "cautive" a nuestro paciente. Que se le vuelva irresistible como una rica porción de tarta, o una ración de un estupendo jamón.

Es ahí donde tenemos que ponernos las pilas. Dar datos es inútil en la mayoría de los casos.

Quizá deberiamos fraccionar el objetivo final en pequeños pasos, fáciles de asumir. Si digo que hay que hacer tres días a la semana ejercicio, unos 45 minutos. La gente se imagina una hora en el gimnasio, pagar religiosamente la mensualidad, lo que se tarda en llegar, en volver, en ducharse, el material, y la actividad que podría llenarle y que fuera efectiva.
Resultado: No hace ejercicio.
Necesita todo ese tiempo para las rutinas diarias.

Si queremos adherencia al consejo, hagamos que el consejo resulte atractivo. Una vez que sabemos que tendrá menos migrañas, ya tenemos un dato por donde empezar.



domingo, 18 de septiembre de 2011

TORTICOLIS DE FIN DE SEMANA

Sin lugar a dudas, la siesta de los fines de semana puede ser peligrosa. Tumbarse en el sofá, con la tele puesta, sin prisa, con tus animalillos de compañía. Es una obligada parada, para coger fuerzas del fin de semana.
Pero todo tiene sus riesgos. Has la siesta. Si estás cansado, si tu cuerpo está un poquito al límite. Ten cuidadín.
La tele, si está muy ladeada con respecto a tu posición de decúbito, te obliga a girar el cuello. Mejor gira todo el cuerpo.
Si los reposabrazos son muy altos, mejor colócate una almohada o cojines, para cuidar tu cuello y resto de espalda.
Ojo con las corrientes de aire. Dan gustito, pero te pueden dejar frío.
Y los animales de compañía... Esos grandes amigos del hombre. Pueden dar calorcito allí donde se colocan, calman los estados de ánimo sólo con dejarse acariciar. Ayudan con el estado físico, si tienes que sacar al perro todos los días... Pero... Ojito con donde quieren colocarse. Porque ellos tienen claro dónde colocarse. 
Sino, ver la foto y decirme ¿Es esto sano?
.

jueves, 8 de septiembre de 2011

EN LA SILLA DE RUEDAS ¡SIÉNTATE BIEN!

No se si por trabajar en geriatría, o sólo por ser fisioterapeuta, o sanitaria en general, el caso es que veo muchas sillas de ruedas. No sólo en la residencia, sino por la calle, los centros comerciales, paseos peatonales, etc. Algunas son autopropulsadas o otras no, manuales o eléctricas, deportivas, infantiles, adaptadas, etc.
Pero en todos los casos me pregunto ¿Quién asesora sobre la silla de ruedas?¿Es sólo el precio?¿el color?¿las dimensiones de las puertas de casa o del ascensor? Que de todo he visto yo.
Me parece a mi que muchas veces se olvida la unidad de medida principal: el usuario. Sus características son las primeras que han de orientar a la hora de elegir un modelo. Si, después vienen las otras consideraciones que no digo yo que no. Pero, en lo posible, debe primar el que va a pasar más horas en la susodicha silla.
Así las cosas ¿Sabemos que talla elegir? Si, si, las sillas tienen tallas, o distintas medidas. A modo orientativo, podemos tener estos puntos bien presentes:

Asiento demasiado ancho hace perder la simetría de la posición y si es muy estrecho aumentan las presiones. Igual que si es corto, pues toda la presión recae en las nalgas. Si es muy largo, presiona sobre la zona posterior de las rodillas y estimula que el usuario resbale hacia delante. Demasiado blandito hace que se hunda y los muslos y las rodillas se empujen y presionen. Por tanto, el asiento ha de ser firme para regular las presiones, es mejor que -estando bien sentado y pegado al respaldo- exista una distancia con el hueco de la rodilla de dos dedos. Así mismo, la media de ancho se puede calcular colocando a los lados del usuario dos libros y midiendo esa distancia, que será el ancho del usuario sentado. Dejemos un par de centímetros por cada lado.

Respaldo del asiento  también es un dato a valorar. El ángulo más eficiente para las actividades diarias es el de 90º entre muslos y tronco. Un respaldo anatómico nos lo puede proporcionar, pues se adapta al contorno de nuestra espalda. Su altura debe cubrir toda la región lumbar. Después variará según el usuario: En lesionados medulares más altos, respaldos más altos. Mejor si está ligeramente inclinado hacia atrás, para que la fuerza de gravedad caiga sobre el pecho y ayude a mantener la postura estable.

Reposapies ayuda a mantener el ángulo ya comentado de la cadera, además de dar más comodidad si mantiene también una flexión de 90º en rodillas y tobillos. Por tanto, los pies debe apoyarse completamente en ellos. Si están bajos, resbalarán para apoyarse y perderán la postura de rodillas, cadera y espalda. si están muy altos aumentará la presión en las nalgas.

Reposabrazos  No sólo son buenos para los brazos, también para el cuello. Una buena altura es aquella que permite que descanse el antebrazo, con el codo a 90º. Muy altos prococan dolores en cuello y hombros por forzar la postura de estos últimos. Si están muy bajos, el usuario tenderá a dejarse caer, para utilizarlos.

viernes, 6 de mayo de 2011

ESPAÑOLES Y PREVENCION ¿PAREJA MAL AVENIDA?

Hace unos años, visitando la consulta de una dentista -con vistas a una colaboración-, mientras charlábamos nos comparó con los norteamericanos. La mujer se quejaba de la poca prevención que se hacía en España. De lo poco que acudían a su consulta para este tipo de asistencia. Desde su punto de vista, con la sabiduría que da la experiencia supongo, nos metía el dedo en el ojo.
Que si no íbamos a revisiones, que si no recolocábamos nuestros descarriados dientes, que si no atendíamos a la blancura estética de nuestra sonrisa, que si sólo acudíamos con boquetes molares, etc. Justo lo contrario de los que hacía el amigo americano.
La colega sanitaria, en este punto, tenía más razón que un santo.
El españolito de a pie, es reacio a ir "pa'ná" a revisión. Revisión de lo que sea. Total "Si está bien".
Y, yendo un poco más allá, los programas de prevención tienen que lidiar también con profesionales e instituciones. Cuesta implicar a todos los colegas. Cuesta que los colegas acepten a uno nuevo en el grupo. Cuesta escuchar a los demás. Cuesta no ver la situación como que nos roban cuota de poder. Cuesta dejar en las consultas los egos profesionales y asistir abiertos a la colaboración a la sala de reuniones. Cuesta conseguir financiación. Cuesta conseguir una coordinación fluida y dinámica. Pero no por costar se deja de intentar. No por ello los colectivos insistimos en su importancia ahora.
Para ahorrar "después" hay que invertir en el "antes".
Pero lo que más cuesta es invertir en tiempo para nosotros. Como diana de esa prevención. Cómo no va a ser así, si hasta nos cuesta ir a consulta cuando si nos pasa algo. Y empiezo señalándome a mi.

jueves, 16 de diciembre de 2010

SANTA BARBARA Y LOS MASAJES

Dice el refrán que "Sólo nos acordamos de Sta Bárbara cuando truena". Puede que tenga razón. De hecho tiene razón.

Con los fisioterapeutas sucede algo similar. No somos santos pero sólo se acuerdan de nosotros cuando es tarde, cuando el problema ya está instalado y bien instalado.
Esguinces, contracturas, dolores de hombro, manos que se duermen, piernas más hinchadas que si fueran botijos, etc.
Sin embargo, cuando todo va bien no aparecemos ni por asomo. No digo que vengáis a darnos charleta, o las gracias, o decir que bien vamos. Quizá sólo hablo de prevención. Pero os alejáis como si fuéramos uno de los jinetes del apocalipsis.
Y os dejáis embaucar por palabras, por técnicas, por gentes ajenas. Técnicas que suenan orientales y por ello milenarias. Aplicadas por "auténticos orientales". Como si por ser chino ya supieras medicina tradicional china (lo reconozco, soy española y no se bailar sevillanas).
O cantos de sirena, como masajes a "seis manos" ¡SEIS! La sala más bien será el camarote de los hermanos Marx. Y si encima te lo dan con la pareja al lado, la leche vamos. Obviamente todo se paga. Y por eso estás dispuesto a pagar más de 200 €. Cuando mi sesión de fisioterapia te resulta carísima y me regateas como si fuera el rastro -no llegando a la cuarta parte de ese coste-.
Dispuestos a ello, podrías pedirme a mi un masaje relajante general. Se de lo que hablo, pues estudié, entre otras técnicas de fisioterapia, técnicas para relajar y eliminar los excesos del estrés y la vida moderna. Y, aunque soy occidental, consigo buenos resultados. Y con menos manos.
Si confías en mi, cuando tienes un problema, un dolor, una limitación, hazlo cuando te quieres dar un homenaje. Da una oportunidad a la prevención.